Miguel Ángel Ochoa de AIEJA: 2026 pondrá a prueba la regulación del juego en México

AIEJA

En una entrevista realizada por Yogonet el pasado 24 de diciembre, Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de AIEJA (Asociación Mexicana de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego), compartió su opinión sobre cómo cerró 2025 para el sector y por qué 2026 puede marcar un antes y un después… especialmente en cuanto a regulación y fiscalidad.

Un 2025 “agridulce” para la industria

Ochoa define 2025 como un año con sensaciones encontradas. Por un lado, destaca que el periodo arrancó con un tono más abierto a la conversación, con de mesas de trabajo impulsadas desde el Gobierno de la Nación para avanzar hacia una nueva Ley Federal de Juegos y Sorteos.

Sin embargo, hacia el último tramo del año su balance se vuelve más tenso: menciona cambios en la ley de amparo, el anuncio de un aumento sustancial al IEPS y el cierre de algunos casinos físicos y plataformas digitales en el marco de una investigación por presunto lavado de activos.

El punto de fondo, en su lectura, es que el sector terminó 2025 con interferencias políticas y jurídicas que elevan el nivel de incertidumbre, justo cuando el mercado también mostraba movimiento e interés.

Un mercado que siguió activo

A pesar del contexto, Ochoa subraya que la industria se mantuvo dinámica. En su recuento de lo más relevante, coloca como eje a GAT Expo CDMX 2025 y agrega otros encuentros que, según explica, empujaron la conversación técnica, el networking y la llegada de nuevos actores al ecosistema.

En el mismo tono, ve como una señal clara de atractivo el anuncio de SiGMA sobre su primera feria en México durante 2026. Para el líder de AIEJA, este tipo de apuestas internacionales sugieren que el país sigue siendo un mercado que “jala” miradas, incluso con el ruido regulatorio encima.

En 2026 todo se jugará en el primer semestre

El mensaje más potente de la entrevista llegó cuando Ochoa puso un plazo concreto al camino que tomará la industria: el primer semestre de 2026 será decisivo. Lo plantea casi como un cruce de caminos:

  • Si se promulga una nueva ley alineada a la realidad del país y a mejores estándares internacionales, México podría abrir una etapa de crecimiento y mayor certidumbre.
  • Si no ocurre, advierte que el riesgo es quedarse como un “gigante potencial” que no termina de consolidarse, con más espacio para el juego ilegal y menor apetito de inversión.

No es un matiz menor, ya que en esa frase está encapsulada la preocupación principal del gremio, que no desea solo “tener una ley nueva”, sino lograr una que funcione en la práctica.

IEPS y regulación online: los dos frentes que marcan la agenda

En materia fiscal, Ochoa sostiene que la discusión está prácticamente cerrada y lamenta que no se hayan tomado en cuenta las alternativas que se propusieron desde el propio sector. Su preocupación es evidente: que el aumento regulatorio impacte las operaciones y la rentabilidad de las empresas del sector y que, de rebote, empuje parte de la demanda hacia el mercado negro.

En contraste, se muestra más optimista con la regulación del juego online, que describe como un componente inevitable de la nueva ley. Incluso plantea un argumento interesante: el hecho de que México llegue “más tarde” a regular puede convertirse en ventaja, porque permite aprender de lo que funcionó (y lo que salió mal) tanto en otros países de Hispanoamérica como en Europa.

Firmeza contra lo ilegal… pero sin caer en una sobre regulación

Ochoa resume el reto con una fórmula que vale la pena subrayar: México necesita un marco legal firme y eficaz contra el juego ilegal, pero también lo suficientemente flexible como para evitar una sobre regulación que termine asfixiando al mercado formal.

La tensión sigue presente. Si la norma se queda corta, gana lo ilegal; si se pasa de mano, se puede frenar inversión, innovación y competitividad.