LOS INICIOS DEL JUEGO EN MÉXICO

La historia de los juegos de casino en México se remonta al período prehispánico, cuando servía como complemento de otras actividades como los juegos deportivos o la caza. Hasta que llegaran a nuestro país los juegos de cartas, de herencia española, por ejemplo, nuestros antepasados ya participaban de otro tipo de entretenciones que hoy en día podemos considerar como juegos de azar.

Uno de los primeros espectáculos relacionado con el sector de los pasatiempos de los que se tiene algún tipo de registro, data de 1.519 y se trata de la primera pelea de gallos realizada en México. El evento tuvo lugar en la playa que se extiende en Veracruz, más concretamente a la altura de San Juan de Ulúa. Más de cincuenta años más tarde, en 1.583, se inaugura el primer establecimiento dedicado a la imprenta de juego de naipes en Nueva España.

Casino La Selva CuernavacaYa en 1.770, el Rey Carlos III de España aprueba la primera Lotería en la Nueva España, denominada como la Real Lotería General de la Nueva España. Dicho juego fue regulado acorde con su naturaleza a través de un Bando Real. El primer sorteo de este nuevo juego de apuestas tuvo lugar en mayo de 1.771. Años más tarde, Don Martín de Mayorga, Virrey de España, realizó la primera aportación de fondos a una causa pública, el Hospicio de Pobres.

Durante el período de la colonización española, se utilizaron los juegos de suerte y azar de la Lotería y la rifa como método de recaudación de fondos para la ejecución de obras públicas. Iglesias, conventos y colegios fueron los edificios encargados de acoger dichos sorteos.

Por otra parte, las apuestas en las peleas de gallos adquirieron mayor repercusión y se transformaron en una de las mayores entretenciones de la ciudadanía. A pesar de estar prohibida durante años, esta actividad fue regulada e incorporada a la Renta de Naipes ya en el México independiente.

LOS CASINOS MEXICANOS EN EL SIGLO XX

Los primeros casinos del estilo francés aparecieron en México durante la presidencia de Porfirio Díaz a comienzos del siglo XX (1907). Durante su legislatura, Díaz firmó un decreto autorizando los juegos de azar como negocio de atracción turística.

En este período se inauguraron el Casino de La Selva, en Cuernavaca; el Foreign Club, cerca de Ciudad de México; Agua Caliente; y Rosarito Beach en Tijuana y el Riviera del Pacífico en Ensenada. A partir de la segunda década de este periodo, la actividad de los casinos de juego comenzó a extenderse por todo el territorio nacional.

El que fuera presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Plutarco Elías, aprovechó la Ley Seca estadounidense entre los años veinte y treinta para promocionar y promover su establecimiento, fomentando la aparición de nuevas cantinas, hipódromos y casas de apuestas en estados fronterizos como Mexicali, Tijuana, Ciudad Juárez o Baja California.

Casino Royal Yak

Fachada Casino Royal Yak (Foto: alternativo)

A principios de los años treinta, el presidente Lázaro Cárdenas permite la apertura en Tijuana de un hipódromo, un galgódromo y varios centros de juego. A pesar de esto, poco antes de que se iniciara la década de los cuarenta, Cárdenas decreta la abolición de los Casinos, entre ellos el Agua Caliente de Tijuana, el Tecolote de la capital, el Foreign Club de Naucalpan y el Casino de la Selva de Cuernavaca.

Finalmente fue en el año 1.947, cuando el presidente Miguel Alemán expidió la Ley de Juegos y Sorteos, que otorgó a la Secretaría de Gobernación la autorización, reglamentación, control y vigilancia de los juegos de casino, las apuestas, rifas y sorteos. Este sería el primer documento encargado de reglar el juego en México.

Parece ser, sin embargo, que para favorecer a su amigo Jorge Pasquel, Alemán prohibió en el artículo primero los juegos de apuestas y de azar. Además, en el artículo segundo exceptuó los bolos, las damas chinas, el ajedrez y el conquián. Sin embargo, en el artículo cuarto, estableció que la Secretaría de Gobernación determinaría los requisitos y condiciones que todos los inmuebles dedicados a los juegos de azar deberían cumplir, aceptando de esta manera la reapertura de algunos mini casinos.

En 1.955 se entrega el primer permiso para juegos con apuestas en el país a la entidad Espectáculos Deportivos Frontón México, aunque no fue hasta finales del siglo XX cuando la otorgación de licencias se convirtió en una norma. De esta forma, por ejemplo, pudo Jorge Hank abrir la cadena de centros de juego más importantes de México: los Casinos Caliente.

LOS CASINOS ACTUALES EN MÉXICO

Finalmente, fue en el año 2.004 cuando se publicó el nuevo reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos aprobada por Vicente Fox, que consiguió reglamentar en gran medida el sector del azar y atraer inversionistas extranjeros al negocio de las apuestas en la nación, abriendo el mercado mexicano a todo el mundo. La última modificación de dicha normativa data de 2013, con el Decreto emitido por el Presidente Peña Nieto en el que se adicionaron, modificaron y derogaron varias disposiciones del texto original.

Con la Ley de 2004 se concibe al juego como una industria legal en México, aunque controlada por el Estado en lo que a la oferta, promoción, organización y reglamentación de las apuestas se refiere. A su vez, es el propio Estado el que reconoce el derecho de los mexicanos a participar en los juegos de casino y suerte, y a las empresas a ofertar estos juegos.

En este sentido,  las autoridades públicas indicaron a que las empresas estarían sujetas a obligaciones fiscales mayores que las establecidas en relación a entidades que operan negocios de otros sector, permitiendo además el uso de nuevas tecnologías y de medios de comunicación para el desarrollo de esta industria.

Máquinas tragamonedas Casino Caliente

Máquinas tragamonedas (Foto: Casino Caliente)

En un principio, las autoridades mexicanas sólo permitían la participación en juegos de casino de la clase II, también conocidas como máquinas tragamonedas Bingo Electrónico (EBT), que sufrieron leves modificaciones para poder adaptarse a la legalidad.

Estos juegos de casino, sin embargo, no acapararon la atención que se esperaba. Así pues, fue únicamente con la aprobación por parte de la SEGOB de las máquinas de clase III cuando el negocio de los juegos de azar comenzaron a reportar a las arcas públicas los beneficios previstos.

En 2.018, los modelos de juego de nuestro país siguen evolucionando de forma vertiginosa, sobre todo en sus versiones online. Los jugadores ya no tienen que movilizarse hasta su sala de casino favorita para jugar. Internet ofrece un amplio catálogo de páginas de casino con los mejores juegos donde poder disfrutar de una experiencia casi idéntica a la de un salón de juego real.

Además, en los últimos años, los casinos por internet se han transformado de tal forma que ya se puede jugar a la mayoría de sus juegos de casino utilizando el teléfono celular y la tableta. De esta forma, los usuarios tienen la opción de jugar en una pantalla de mayor tamaño como la que ofrecería una computadora; o bien otra de menor tamaño como la de un Smartphone o Tablet.

Por último, cabe destacar que la velocidad a la que las Nuevas Tecnologías siguen desarrollándose permite pensar que la forma en la que los casinos llegarán a los usuarios en México seguirá mejorando en el futuro. ¿Cómo lo harán? No lo sabemos. Lo que sí podemos asegurar es que los jugadores podrán acceder a sus juegos de casino preferidos de forma más rápida, segura y sencilla que hasta la fecha.